miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sergio Dalma: un poco de Historia...

A lo largo de los casi 25 años que Sergio Dalma lleva en la música ha sido capaz de conducir su voz por senderos que han sabido conectar con los sentimientos de toda España, en un viaje lleno de canciones, sentimientos y mucha emoción. Con un secreto: Dalma descubre esas canciones que pueden formar parte de sus discos precisamente en sus viajes: al volante de su todoterreno, de una ciudad a otra y entre maletas, es donde a Sergio le gusta escuchar maquetas. Ya sea al sur para ofrecer uno de sus conciertos, a la comarca de Sanabria para desconectar o la Costa Brava cuando echa de menos sus orígenes, el cantante explora en esos bocetos entre paisajes de todo tipo lo que se serán sus futuras canciones, muchas soleadas y algunas nubladas, como los carreteras que atraviesa. Y para Cadore 33, el disco número 16 de su carrera, ha tenido mas kilómetros que nunca para dar con las 11 composiciones perfectas que le darían forma: Vía Dalma y Vía Dalma II han ocupado casi cuatro años de su vida, disfrutado de un éxito que le ha dado mucho tiempo para buscar, de la misma manera que colocaron el listón muy alto. Al margen del éxito, los cientos de conciertos y las más de 500.000 copias vendidas en estos tiempos sólo de esos dos discos, Dalma consiguió algo más importante aún: crear unas versiones que hizo suyas de tal manera que en varios países latinoamericanos hubo quien creyó que eran temas propios. Así que, sin perder de vista el espejo retrovisor buscó y buscó, hasta que encontró los temas que necesitaba su propio filtro, su garganta, para darles su sello inconfundible.
Todo lo bueno que le he pasado a Sergio Dalma en los últimos años, un artista único en el panorama musical español, se ha gestado en Cadore 33, la dirección del estudio de grabación en Milán donde ha grabado sus tres últimos discos, exactamente los tres en que ha viajado de la mano del productor italiano Claudio Guidetti. Si en sus discos de versiones se intuía que estaban hechos el uno para el otro, ahora en este ramillete de temas inéditos se confirma con creces. En Cadore 33, Sergio Dalma ha fabricado el disco perfecto, que reúne todo lo que trae a la espalda, todo lo hecho hasta ahora, con lo aprendido en estos viajes recientes, y ser capaces de vestir juntos un ramillete de canciones con un traje impecable. El reto era grande, pero para alguien con el bagaje profesional del catalán era precisamente el acicate que más le ponía. Siempre teniendo presente algo que Sergio Dalma admite: un tipo de 49 años ya no está para canciones ligeras, sino historias potentes, verdaderas, maduras.
“Es difícil ponerle título a un disco, nunca me gustó titularlo con el nombre de una canción. Ver una foto de Abbey Road en el estudio y recordar que Vía Dalma era el primer disco que se grabó en ese estudio me dio la clave”, reconoce Sergio, que llevó hasta allí docenas de canciones para ver qué tal quedaban tras agitarlas en la coctelera de Claudio y añadirles la melodía de su voz. “Comprobar como se transforma allí una determinada canción, lo que pueden ganar o no una vez que se han trabajado, ha sido una experiencia de vida que se nota en el disco”, cuenta. Si la voz de Sergio es única, la forma en que Guidetti ha transformado esa música, unificando la armonía americana y la estética italiana, hacen de Cadore 33 un acontecimiento más que un disco. Porque aunque parezca increíble, Sergio Dalma sigue siendo capaz de descubrir e innovar, perdiéndole el miedo al miedo sumergiéndose en el estudio con el menor número de personas posible, probando, investigando, coqueteando con lo que encuentra. Y la mejor manera de hacerlo es estando lo más solo posible.
Sergio Dalma está tan orgulloso de lo que ha hecho que no cambiaría ni un segundo de Cadore 33, un disco reposado y dedicado por completo al amor (en todas sus fases) que dista galaxias enteras de aquel Esa chica es mía, que hace ahora 25 años tuvo que grabar en un solo día. Aquello fue el primer sueño cumplido tras grabar la música de multitud de anuncios publicitarios y ser vocalista en más de una orquesta, aquellas que veía siendo un niño ensimismado como quien ve a seres de otro planeta. Porque Josep Capdevila, el hombre tras la figura pública, no es de los que puede decir que está aquí por accidente. Desde que imitaba a sus ídolos siendo un niño en una casa que amanecía con la radio puesta, tenía claro que sería lo que es hoy. Y posiblemente ahí radica su permanencia en el tiempo. Como le han dicho alguna vez, si alguien se hubiera ido 20 años al Polo Norte y ahora regresara, Sergio Dalma sería una de las pocas cosas que reconocería sin demasiado problema en un país constantemente en cambio. Y aún así, no pierde el cosquilleo en el estómago el día que uno de sus discos se estrena en la radio, como le ocurrió en septiembre de 2013 cuando Si te vas veía la luz en las ondas. Hasta ese momento que las canciones llegan al público, Sergio Dalma no se cansa de conducir. Y siempre lo hace para repostar, porque la carretera sigue ahí delante. Ahora es el momento de que miles de personas sigan sus pasos y descubran los paisajes de este disco mientras conducen sus propias vidas. Justamente lo que hace sentirse lleno a un Sergio Dalma que, con Cadore 33, confirma una vez más que no pierde nunca el sentido de la orientación para llegar al destino que quiere alcanzar. 

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